El quien dice qué a quién de Aristóteles fue el paradigma inicial de la cultura contemporánea (aunque es posible que la comunicación virtual posea otros elementos que será necesario construir, analizar y conocer) sobre el proceso de la comunicación humana; sentó las bases, y a partir de él se ha ido enriqueciendo, transformando y aumentando en complejidad, y sobre sus cimientos se han levantado diversos enfoques teóricos-ideológicos que, de acuerdo con su contexto y desarrollo, llegan hasta nuestros días arropados dentro de un debate vivo, inconcluso y abierto.
Tres grandes etapas históricas, por su función y naturaleza, se reconoce a la comunicación y a la información en su evolución y desarrollo. La etapa Pictórica, que hace referencia a la representación con dibujos, rasgos, semblanzas de animales, seres humanos, paisajes, acciones como las pinturas rupestres y otros documentos. La etapa Nemónica, que recoge la tradición oral, las enseñanzas grupales o tribales, las leyendas e historias que cuentan los más ancianos o relatores, y la etapa Ideográfica, que ya sintetiza ideas, ciertos conceptos, pensamientos, significados incipientes y signos que empiezan a estructurar códigos y marcos de referencia primitivos. Los jeroglíficos y códices estarán allí implícitos.
La comunicación amorosa, científica y poética, son como formas acabadas y cercanas a la perfección que tiene y posee el género humano como acto y potencia, de ser el uno del otro, de estar los otros con los suyos, y de poseer los unos a los otros y éstos a ellos, así como a todo esto, el porqué de las cosas observables y medibles al lado: amor-comunicación-ciencia-comunicación-poesía. Sobre la comunicación y la información se sentarán las bases del lenguaje, de la escritura, de las artes y entre ellas, para bendición y regocijo de lo comunicativo: la literatura universal y nacional.
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